30 abril, 2013

Petitero



Si bien difundido ampliamente por las vecinas de barrio, la mary principalmente, el adjetivo calificativo petitero es bien porteño, aprendamos:




"petitero" en glosario de jergas y modismos de Argentina:

(pop.) Petimetre, amanerado, joven elegante, afectado/ concurrente asiduo al desaparecido Petit Café situadoo en la avenida Santa Fe, próximo a avenida Callao, en su mayor parte domiciliados en el barrio Norte y pertenecientes a clases adineradas.(1)


El adjetivo petitero debe utilizarse con un tono de voz más bien agudo, algo así, muy bien. Debe dejarse entreabierta la boca, fruncir el pico, permitir cierto grado de prognatismo voluntario, llevar los hombros hacia atrás (suelen usarlo vecinas con una caja resonante generosa), se debe perfilar la cabeza, fruncir el ceño y finalmente, mirar con el rabillo del ojo, desde arriba y con los ojos bien abiertos. No se olvide de levantar las cejas, por favor. Hecho esto, ya está listo para ser usado.
El adjetivo suele utilizarse, no sin cierta sorna, para describir cosas bellas, simpáticas podríamos decir, y que denotan cierta ostentación, del poseedor, y cierto recelo encubierto del que recita.

Ejemplos de uso:

(no olvidar la voz aguda)

- Pero que zapatitos más petiteros lleva puestos la señorita (no olvidar la voz aguda)
- Es un joven tan petitero (no olvidar la voz aguda)
- Hay pero que primor, Marta, que vestido tan petitero (en su defecto: mono) lleva ludmila


(no olvidar la voz aguda)


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Tomado del diccionario de Dichos de Barrio y otros modismos de Hernán Vellmount.



Fuente: 
(1) http://que-significa.com.ar/significado.php?termino=petitero

13 abril, 2013

un juego muy serio...

un juego muy serio...

- Por aquí caballeros, salgamos a disfrutar de éste día de sol - Fortunato abrió una puerta y con un ademán los invitó a sal

Diez hombres alineados y condenados, Temerosos, en el rostro y en sus gestos se percibía desconfianza.

- Los invito a jugar, muchachos - Señaló el piso con una de las manos, mientras con la otra escondía la ballester molina bajo el saco.

Los hombres lo miraron con desconfianza y encono.
Leyendo sus ojos, anticipándose, dijjo:

- Vamos, muchachos!: lo juegan mis hijos... uno tiene que permitirse el juego, aunque el resto del tiempo sea un adulto promedio y de lo más respetable... es decir un ser despreciable.

Hizo silencio...

- Siempre me fascinó la rayuela, sus insinuaciones filosóficas, su alusión a la metáfora del Dante: el hombre que empuja la piedra de su alma, mientras salta a pata coja por 9 mundos sucesivos  nueve mundos colmados de austeridad y obstaculos... y como premio a la convicción y fortaleza (espiritual) le espera el cielo, mi amigo... que más se puede pedir...

Volvió a callar y agregó:

- Bella metáfora... - Hizo una pausa...

- Entre el cielo y la tierra tiene un lugar un juego, uno muy serio: la vida misma...

- No me miren con esa cara, muchachos... ¿Están hartos de palabrería? ¿De que un hijo de puta les hable sobre la vida y la divina comedia en un domingo de sol?... Son reos muchachos, ustedes eligen: una bala o los nueve círculos... Son reos muchachos, porque eligieron serlo. Usando la virtud suprema de su libertad, decidieron robar la vida o la inocencia de gente que no es como nosotros, robaron la vida o la inocencia de gente buena. Sus actos ya pasaron, son irreversibles, es hora de ser responsable de los mismos y sobre todo de tolerar y cargarse al lomo sus consecuencias.


Uno de los hombres se quiebra, rompe en llanto, cae al piso, se contorsiona, parece ahogarse en un mar de angustia y desesperación.
Nadie se acerca.
Fortunato, se arremanga, y camina hasta su a su lado. Agarra una de sus manos y lo consuela. Lo acompaña mientras recupera el aliento.

- Gracias - Dice el tipo con la voz gangoza después del llanto.
- Faltaba más, amigo...
- Venga por aquí, por favor...

Lo ayuda a ponerse de pie y lo guía hasta la rayuela dibujada en el suelo.


- ¿Qué es el cielo para Uds., mi amigo? - Señalando el número 10 del diagrama.
- Mi libertad - Respondió sin titubear

Fortunato esbozó una sonrisa:

- Eso me gusta

Rodeó el dibujo en el suelo, tomó una tiza y luego de tachar cielo escribió LIBERTAD.

Recogió una piedra y la arrojó a Santiago, que seguía moqueando:

- Juegue mi amigo - juegue por su libertad.

Sin preguntar arrojó la piedra que cayó dentro del cuadrado con el 1:

- Dos, tres, cuatrocinco, seis, siete, ochonueve, diez... giro, ochonueve, siete, seis, cincocuatro, tres, dos, levanto la piedra, uno.

Fortunato asiente con una sonrisa.

Vuelve a tirar la piedra que cae en el centro del 2: uno, tres, cuatrocinco, pisa una línea...

Un estallido los estremece, sacude sus oídos.

Santiago se desploma, se sacude hasta que su mirada de perro triste se extingue en la nada misma.
Están congelados, el horror volvió a ellos como un Boomerang y ahora se les clava como alfileres bajo las uñas.

- En el juego de la vida, muchachos, quien acepta jugar ha de aceptar, sin protestas, que ha de morirse...


Fortunato se aleja. Se lava la cara: El domingo apenas empieza.



Toma la pequeña mano de su hija, Clara. La carga en el aire y gira, giran bajo el sol de la mañana. Las risas de la niña conmueven su alma e iluminan sus ojos de hombre viejo.
Están en parque centenario. Caminan de la mano, jugando a pisar los parchecitos de sol, evitando caer en los parchecitos de sombra.

La niña se detiene, tira del brazo de Fortunato llamando su atención.

Señala el suelo: quiere jugar a la rayuela.

- Papi, papi, me enseñás a jugar, papi! - en sus ojos, la ilusión hace chispas de mil colores.

Fortunato sienta a la pequeña en su falda y acaricia su cabello ondulado y del color del sol. Le habla del Dante, de la tierra y el cielo, le habla del hombre, de la vida y la muerte, le habla de actos, consecuencias y responsabilidades... le habla de libertad... le habla de la rayuela:

- Dos, tres, cuatrocinco, seis, siete, ochonueve, diez... giro, ochonueve, siete, seis, cincocuatro, tres, dos, levanta la piedra, uno.

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Fragmento de "La Mafia me lo enseño", la autobigrafía de Luciano Fortunato, confinadas y escritas por el Dr. Roberto Lambertucci. 

12 abril, 2013

Trenque querido


Hoy es el aniversario de la ciudad en la que nací, que cobijó mi infancia y nutrió mi adolescencia.

Ciudad en la que todavía quedan medianeras bajitas, por donde los vecinos se prestan el diario, charlan e incluso se comparten un mate.

Pueblo todavía con mañas de gran urbe.

Ciudad de limpias avenidas y floridas ramblas.

Cuanto recuerdo niño de colonia de vacaciones en Barrio Alegre y Argentino.

Cuanta tarde de pileta y cuanto sol en el Sindicato del Seguro y Ferro.

Cuantas hamburguesas con amigos y cuanta caminata en ese parque, de infinitas estrellas en el anfiteatro.

Cuanto chicle y cuantas colas para el cine barrio alegre.

Origen de la vauquita y del dulce de leche Cauca, de los alfajores Caldentey!

Cuna de gente sorprendente, de algunos tipos locos que, por ejemplo, de la basura te sacan cimientos, o bestias que de un cañonazo hacen sonar a su ciudad en el otro extremo del globo.

Las concurridas tardes de farmacia mayo y Electroshow.

Qué decir del CEF N° 18, donde Sergio Aristimuño, era profesor y amigo, de las tardes y de la gente linda que ahí conocí.

Cuanta añoranza hoy lejana del altruismo noble de un nuevo sol.

Cuanto nostalgia de club progreso, donde Poroto Abasolo desentrañaba, por amor al arte, los secretos y las mañas de la pelota a paleta a un grupo de adolescentes revoltosos.

Cuanto Dige y cuanto “Promo” se me amontonan en la memoria. De mañanas milagrosas en las que Marcelo Broca se esforzaba en enseñarnos historia, de Estanislao y sus Aldehídos, de los recreos y los sanguchitos de la normi.

Desde lejos se te recuerda aún más linda, casi perfecta, casi redonda. Se te recuerda como siempre te supe querer, como si nunca me hubiese ido.

Feliz aniversario, Trenque querido

09 abril, 2013

preguntarse

"Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho."
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Paulo Freire