11 noviembre, 2011

del culo al alma...

Lescano, perdiendo toda mesura literaria le soltó a la morocha:

- Señorita, entienda bien que esto nada tiene de vanidad... y sepa que usted me gusta desde el culo al alma, y viceversa... también un poquito más.

Se hizo un silencio espeso, apenas llenado por los ojos abiertos de una mujer desconcertada, silencio de esos que convierten en mercurio el tiempo... un silencio solo interrumpido por un tímido estallido, que adornó con cuatro dedos la mejilla izquierda de Lescano.

Entre conmovida y sorprendida, la morocha, se echó a llorar mientras corría y ya nadie supo de ella.

06 noviembre, 2011

Un órgano de la divinidad...

Órganos de la divinidad

Es harto conocido el trasfondo místico y su vínculo estrecho con lo espiritual que popularmente se concede a los gatos. Siempre hay gatos en los cementerios, las pitonisas, brujas y una que otra vecina suelen tenerlos, lo que resulta evidencia definitiva para confirmar el carácter ultraterreno y aterrador de estos bichos.
Recuerdo que en varios pueblos escuché decir que estos animalitos tienen el don o la condena de percibir las ánimas. Es así,que un escalofrío recorría el cuerpo de esos pueblerinos cuando un gato se espantaba sin una causa aparente.

Lo cierto es que Vellmount, en uno de sus desvaríos, sostenía que estos bichos no veían las ánimas... que era un error conceptual, una falacia.

Recuerdo que un día, en una plaza, mientras Tellería perfilaba la mirada hacia unos gatitos para hacer unas fotos, Vellmount se quedó varios pasos atrás congelado.
Quien lo hubiese visto, a juzgar por su mirada, no hubiese dudado que había visto al mismísimo mandinga.
Claramente se lo notaba conmovido, impactado... estaba pálido y un aspecto marmoreo como si hubiese muerto de tanto horror resaltó las ojeras de su cara.

- Qué pasa, Hernán... parece que viste un fantasma - Preguntó Tellería algo sorprendido.

- Tellería, alejate... vení... que no te miren, pelmazo!!! no levantes la perdíz, che!. Vení, te digo...
- Qué pasa, Hernán... Me estás asustando - Replicó Carlos, mientras disimuladamente miraba alrededor intentando encontrar la fuente del espanto.,
- Esos demonios peludos... esas pérfidas quimeras son órganos de la divinidad, Dios y Diablo... ven las almas no las ánimas... Así, la divinidad ultraja y se entera de la intimidad más íntima de cada ser vivo o muerto.... tienen la virtud de apropiarse de cada secreto, por recóndito que sea con una sola mirada... - expresaba un Vellmount claramente afectado.
- Pero qué decís, Vellmount... Dejate de joder y vení, acercate...
- Es un horror, Tellería... es un horror tan claro y no lo ven... las palomas y los gatos van acabar con la humanidad... cuando nos demos cuenta, va a ser tarde... acordate de lo que te digo... va ser tarde - susurró Vellmount mientras rajaba aquella plaza.

Roberto Lambertucci