30 octubre, 2011

La memoria de los estanques

La memoria de los estanques

A diario observamos fenómenos semejantes sin que lleguen a conmovernos de tan cotidianos. La evidente naturaleza mágica del mundo, cada milagro que se produce frente a nuestros ojos, adormecidos y altaneros, es aniquilado y reducido a una obtusa explicación causal y fenomenológica que aturde los sentidos y embota el alma, vedando al hombre de una fracción suculenta de placer y deslumbre. 



Por ejemplo, una estrella en el firmamento es el destello remoto de un cuerpo que ha estallado hace larguísimo tiempo. Esa trémula luz es el testimonio vivo y milagroso de una existencia pasada. Sin embargo son escasos los seres humanos que se estremecen bajo el amparo de una noche estrellada. 

Se había perdido mirando un reflejo insignificante, en un estanque pequeño de agua mansa y algo turbia.
Julieta volvió la mirada estupefacta.

Se sorprendió al ver que el objeto que daba origen a aquel reflejo, desafiando las rígidas leyes de la física, ya no estaba. Estaba frente al reflejo de un árbol ancestral que había sido derribado hace años.
Un escalofrío bajó por su contorneada espalda, estremeciéndola integra e íntimamente. 

- Es conmovedora la memoria de los estanques - Susurró Julieta entre asombrada y nostálgica. 

Inútiles son los esfuerzos por alcanzar la inmortalidad... 
en nuestra estupidez no hemos comprendido que estamos estrictamente condenados a ella. 

Cada cosa bajo este firmamento deja su marca, voluntaria o involuntaria, se eterniza en la memoria de otro ser o, cuando menos, se graba en la memoria de los estanques que han aprendido a no olvidar. 

Dr. Roberto Lambertucci 

Este texto fue escrito por Lambertucci y engorda el volumen 3 del arte de la invisibilidad , incluye fragmentos de vivencias de Julieta y fragmentos de algunos escritos de Vellmount. El paso del tiempo, consecuencia de la memoria o la memoria consecuencia del paso del tiempo solía atormentarlo.


14 octubre, 2011

exilio...

Exilio...

Lo cierto es que quedó deslumbrado con ese páramo remoto y según se dice compró un lote humilde y ya no quiso volver a la gran urbe...
Al parecer el tal Brodsky se perdió en el Tigre.
Según diversas opiniones se perdió entre la bruma de una mañana agitada y el silencio de una noche de luna blanca. Decidió perderse, claro está.
Algunos escépticos dicen que no toleró la hiel del exilio,y que se devolvió la paz con una esquirla cónica de metal que todavía zumba y que yace en las profundidades del Delta, remoto y lejano.
Quien sabe.
Nadie jamás volvió a verlo.
A mi me gusta creer que Brodsky, exiliado de su tierra y de los hombres decidió fundirse con el sol, regresar al tigre cada mañana con el amanecer y despedirse en cada atardecer.

Vellmount suele nostalgiar las charlas que con el se fueron. A veces se lo ve recorrer el delta, próximo el atardecer. Se detiene, como si esperara que la caricia del ocaso trajera de nuevo la voz ronca y añeja de Brodsky.
Nunca supe si volvieron a encontrarse.
Me gusta creer que si lo hicieron...



Roberto Lambertucci 
Sobre Theodore Brodsky

08 octubre, 2011

Reflexiones

“El poder, aunque ni bueno ni malo per se, lejos ha de estar de ser una fuerza neutra y a mi humilde entender tiende al abuso. Es así que la verdadera inmensidad de un hombre poderoso puede valorarse por la relación que dicho ser establece con el poder. Cuando el soberano es débil, aunque por fuera se muestre fuerte, es el poder quien manda siendo el abuso su inevitable consecuencia, floreciendo el soberano consumido en la más pérfida y obstinada mezquindad mientras que el pueblo naufraga en la pútrida desidia del olvido y la acefalia. Cuando el soberano tiene férreas convicciones y su fortaleza ha sido forjada con paciencia y perseverancia es éste quien reina sobre el poder y el pueblo, no solo el soberano, florece en la armonía de una próspera sociedad.”


Cápsula del tiempo y del hombre – 1957 - Theodore Brodsky

Esta cita la encontré en uno de los tantos cuadernos de Vellmount, anotada con lapiz y con cierto apremio a juzgar por el trazo inclinado de la letra. Busqué y rebusqué, pero jamás pude dar con un libro o una referencia sobre el tal Brodsky.

Roberto Lambertucci