30 julio, 2007

Retorno

Alguien escribió sobre el eterno retorno,
sobre la cíclica naturaleza de la existencia...

Nacemos y nada tenemos, sino la felicidad y la libertad
que solo se encuentra al poseer cosas simples.

A medida que crecemos nos cargamos de cosas
y con nuestras obligaciones nos sentimos orgullosos...
se desdibujan nuestras alas
hasta convertirse en un vestigio
que incluso a veces molesta
y la necesidad de felicidad se torna conformista
y consideramos aceptable que se de solo momentáneamente,
aceptamos con seriedad esas pizcas de felicidad
que logran filtrarse a la rigurosidad de la vida adulta.


Se que ante el fantasma de la muerte
el ser humano, al sentirse abrumado y desbordado,
retorna a lo esencial a lo simple...
a lo que lleno aquellos días.
Como si se necesitaran esas alas nuevamente,
para levantar vuelo hacia quien sabe dónde.
Se que frente a la muerte
no recordaré los grandes sacrificios
o los logros que hoy o mañana
humanos sin nombre o sin rostro consideran importantes y serios...
Se que frente a la muerte añoraré
cada atardecer y cada rosa...
Diego Andrés Marino
Trenque Lauquen 30 de Julio de 2007

08 julio, 2007

Lo que un parpadeo



No es esta rosa ni la que encabeza la poesía las que la motivaron… Alguien podrá decir que todas las rosas son iguales… que todas las rosas son parecidas. Pero yo se que no es así… cada rosa es única.
Hace ya varios años que escribí esta poesía, de la rosa china (lo que parpadeo…). Sin embargo nunca estuvo completa.
Recuerdo haber llegado a Trenque a la madrugada y al despertarme temprano me recibiste con un beso, Madre. Mientras hablábamos mate por medio me llamaste con una urgencia que no comprendía y con esa brillo en los ojos y en la risa de cuando contemplas la perfección en lo simple. Te seguí sin reproches. Y de inmediato me mostraste la primera flor de una rosa china que habías comprado. Recuerdo que dijiste que solo duraban un día y que después se caían. Lo cual me fascinó. Así nació la poesía. Pero nunca, como ya dije, estuvo completa. Siempre la imaginé encabezada por la foto de una rosa china.
Hoy esta completa.
Diego Andrés Marino
La Plata, 08 de Julio de 2007

Lo que un parpadeo



Pocas veces mis ojos se han deleitado observando tanta belleza...
En este instante contemplo una rosa china.
Su flor, roja intensa, parece sobresalir humildemente
sobre todo el entorno, no tan intenso, no tan puro.
Su belleza, aunque deslumbrante, dura lo que un parpadeo...
Solo un día... y luego se deja caer... Me pregunto el porque.
¿Por qué siendo tan bella, tan perfecta, un retrato inmejorable
de la grandeza de Dios y de su creación, es tan fugaz?
Quizás en el esfuerzo por ser bella,
por apuntar a la perfección en un mundo no tan perfecto,
por aspirar a la máxima pureza agote todas sus fuerzas...
Por lo que muere...
Ha descubierto que para mejorar,
para crecer, para ser fuerte y bella es necesario donar la vida...
Aunque duela...
O quizás entienda que solamente luego de su caída
podrá nacer, podrá florecer otra nueva flor..
Por lo que decide ser lo más bella que pueda,
pero la belleza alcanzada
no le hace olvidar a sus futuras hermanas por lo que,
cuando su esplendor es el más maravilloso que puede alcanzar,
justo en este milagroso momento, decide caer...
Quizás nos quiera mostrar,
a los humanos (muchas veces incapaces de maravillarnos con su ejemplo),
la fugacídad de todas las cosas,
sobre todo de las más lindas, de las más hermosas...
¡Duran lo que un parpadeo!,
un eterno instante en el que nos sentimos vivos.
O tal vez quieran mostrarnos la importancia
de aprovechar estas cosas,
estos pequeños milagros de todos los días,
lo mejor que se pueda mientras duren...
Mientras haya vida...

Adolfo Lescano
Trenque Lauquen, 6 de Febrero de 2002

06 julio, 2007

Fragmento

Donde te escondes destino
que con tanto desatino
te busco y no te encuentro.

¿En qué resquicio
o grieta húmeda te escondes
que mis ojos no son capaces de dar contigo?

Es que acaso esta incertidumbre
que me puebla
dará a luz con el tiempo a la certeza.

¿Dónde y cómo buscarte?...
¿Dónde no buscarte?...
¿Cómo no buscarte?...
[...]
Fragmento de poesía
Diego Andrés Marino
3 de Julio de 2007

01 julio, 2007

Rosa3


Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones
y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso.
Puede decir satisfecho: "Mi flor está allí, en alguna parte…"

Capítulo VII - El principito
Antoine de Saint Exupery