28 junio, 2007

Hombre que mira el pasado

Se recostó sobre la arenilla
que casi lastimaba y acariciaba.
Su joven y bronceada espalda.
El sol deslumbró sus ojos
obligándolo a entrecerrarlos.

Fue cediendo a la suave caricia de la brisa
Hasta quedarse dormido.

El tiempo parecía no transcurrir
o ya había transcurrido.
Las pequeñas olas jugaban entre sus dedos.
El viento enmarañó, juguetón,
su pelo negro como el abismo.
Pero su descanso continúo.
Pronto abrió sus ojos transparentes.

Se quedó sentado
y perdió su mirada
usando como excusas
las aguas del lago
o algún horizonte lejano.
Y a su través vio otros tiempos
que le parecian remotos.

Permaneció así largo rato.
Haciendo quien sabe qué.
O haciendo nada.

Pronto se puso de pie.
Y camino lentamente por la playa.
El sol a sus espaldas iluminaba
su cabello ceniza
y el viento parecía sacudir
ese cuerpo ya senil.
Diego Andrés Marino
La Plata, 28 de Junio de 2007

26 junio, 2007

Rosa 2


El principito se fue a ver nuevamente a las rosas:
-No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aun -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron bien molestas.
-Sois bellas, pero estáis vacias -les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeunte común creera que mi rosa se os parece. Pero ella sola es mas importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.
...
Y volvió hacia el zorro:
-Adiós -dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corrazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.
El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.
-El tiempo que perdí por mi rosa... -dijo el principito, a fin de acordarse.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tu no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
-Soy responsable de mi rosa... repitió el principito a fin de acordarse.

El Principito; Cap. XXI
Antoine de Saint Exupery

22 junio, 2007

No me llames extranjero

No me llames extranjero, porque haya nacido lejos
o porque tenga otro nombre, la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero, porque fue distinto el seno
o porque acunó mi infancia, otro idioma de los cuentos.

No me llames extranjero, si del amor de una madre
tuvimos la misma luz, en el canto y en el beso
con que nos sueñan iguales, las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de dónde vengo
mejor saber dónde vamos, a dónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, porque tu pan y tu fuego
calman mi hambre y mi frío, y me cobija tu techo.

No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo
tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego
y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero porque me trajo un camino,
porque nací en otro pueblo, porque conocí otros mares
y un día zarpé de otro puerto,
si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos
y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos
los amigos que nos nombran,
y son iguales los rezos
y el amor de la que sueña con el día del regreso:

¡No!
No me llames extranjero,
traemos el mismo grito
el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el
hombre desde el fondo de los tiempos,
cuando no existían fronteras, antes que vinieran ellos,
los que dividen y matan
los que roban, los que mienten
los que venden nuestros sueños.

Ellos son los que inventaron esta palabra: Extranjero.

No me llames extranjero, que es una palabra triste,
es una palabra helada, huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero, mira tu niño y el mío
como corren de la mano, hasta el final del sendero.
No los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas
de limites ni banderas, míralos se van al cielo
con una risa paloma, que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero, piensa en tu hermano y el mío
el cuerpo lleno de balas, besando de muerte el suelo,
ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre
por la libertad eterna, igual de libres murieron.

No me llames extranjero, mírame bien a los ojos
mucho mas allá del odio, del egoísmo y el miedo
y verás que soy un hombre, No puedo ser extranjero,
No me llames extranjero.
Alberto Cortez - Facundo Cabral
(Lo Cortez no quita lo Cabral)



Parque


NO TE SALVES

No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
 
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
 
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti

18 junio, 2007

Tu milagro en una noche

Afuera el crepitar del fuego como orquesta y la fresca brisa nocturna contrasta nebulosamente con el silencio que puebla estos lugares. Puedo imaginar tu sonrisa radiante llenando cada silencio en la oscura y estrellada noche. Puedo imaginar la pura blancura de tus dientes que sobresalen, tímidos, en el oscuro entorno. Caes bajo el encanto del sueño. Respiras suave a mi lado, casi como un milagro… Veo el oscilante ascenso y descenso de tu manta y no puedo contener el suspiro. Te mueves, perfecta, y solo atino a mirarte… como si cualquier movimiento por breve y delicado que fuera pudiera romper esa frágil y transparente imagen como cristal. El tiempo transcurre y sigo mirándote… Amanece ya y el cielo se cubre de rojos y naranjas, el aire se puebla de aromas y el viento trina perfecto con las aves. Todo te anuncia. Parpadeas y de pronto se manifiesta el claro milagro de tus ojos. Me miras y sonríes. No hablas. No hablo. Solo te abrazo. Solo me abrazas.

Adolfo Lescano
28-05-07 - La plata


17 junio, 2007

Horizonte


Lento y con dificultad avanzabas en el arenoso camino…
tu frente salpicada de agua de mar…
tu piel abrazada por el ardiente sol…
tus extenuadas piernas imploraban descanso…
Pero tu corazón quiso seguir…
tal vez fue la intriga de aquel polvo en el lejano horizonte…
que tal vez fue tu meta desde el principio.
Te veo avanzar, desde atrás o desde tu lado… y te admiro.
Nuestras cansadas miradas se cruzan en silencio… nos entendemos.
Te veo avanzar, vencer el terreno y sus caprichos con sublime obstinación…
El esfuerzo parece no tener fin…
extenuado te crees caer…
o tu cuerpo quiere caer…
Es humanamente entendible.
Pero sigues, no sabes bien por qué ni cómo…
pero aquel horizonte te llama.
Piensas en llorar… gritar… descansar… cierras los ojos…
El aire se vuelve escaso y áspero y la garganta arde…

Y ya estás ahí…
Abres los ojos y levantas la mirada que ahora brilla y no por lágrimas.
Ya sonríes en el suelo mirando al cielo… el horizonte es tuyo por un segundo.
Respiras hondo… cierras otro momento los ojos…
Te pones de pie… Otros horizontes te esperan…

Diego Andrés Marino
La Plata, Lunes 27 de Noviembre de 2006



SI

 Si puedes conservar la calma cuando los demás te acusan;
si puedes tener fe en ti mismo cuando los demás dudan de tí;
Si puedes esperar sin cansarte, y si puedes,
siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira, y si eres odiado
no devolver el odio;
Si puedes soñar, sin que los sueños te dominen, y si puedes
pensar sin imponer tus pensamientos, y puedes enfrentarte
con el triunfo y el desastre;
SI puedes aguantar y ver retorcida la verdad por ti expuesta,
y después luchar, conscientemente por la verdad,
para reconstruirla de nuevo;
SI puedes juntar todos tus triunfos y arriesgarlos en una
sola vuelta, y, si perdieras, empezar de nuevo sin maldecir
la pérdida sufrida;
SI puedes hacer que te obedezcan tu corazón, tus fibras y tus nervios,
y por más extenuados que parezcan,
jamás te griten NO;
SI puedes hablar con multitudes o alternar con reyes
sin perder tus rasgos, si nadie puede ya causarte daño;
y los hombres pueden ya contar contigo;
SI puedes, con tu limpia existencia,
llenar de vida el minuto inexorable, tuya será la tierra, hijo mío,
y lo que más vale: ¡Serás un Hombre!

Rudyard Kipling

16 junio, 2007

Rayito de Sol


Si te ubicás a la correcta distancia y observás con paciente detenimiento
lo simple y cotidiano se vuelve majestuoso milagro.
¿Qué fue lo que cambio? Lo observado sigue inmutable...
Han sido tus ojos que con el tiempo han aprendido a ver...
Dice Borges (Utopía de un hombre que está cansado - El libro de arena):
"están pintadas con colores que tus antiguos ojos
no pueden ver" ...
Diego

15 junio, 2007

Caricias

Caricias que anhelan tu taciturna suavidad,
Caricias que creen conocer cada pliegue, cada accidente de tu rostro y cuerpo…
Caricias algo tristes al despertarse en la oscura soledad inmersas.

Caricias que anhelan las letras y tus labios,
Caricias como besos, caricias que te besan, caricias que te cantan…
Caricias temerosas del rotundo silencio que puebla cada tramo que no llenas.

Caricias como nubes que tímidas ascienden,
Caricias como cascadas que emocionadas descienden…
Caricias como golpes que solas se ensombrecen
Caricias como flores que grises en el desierto de no conocerte envejecen.

Caricias que te anhelan…
Caricias que no mueren…
Caricias como cenizas, que latentes esperan…
Caricias con paciencia, caricias que germinan…
Caricias sin lugar o tiempo… caricias eternas que eternizan…

Caricias que no migran,
Caricias que te esperan,
Caricias que son tuyas… Caricias que son mías…

Diego Andrés Marino
La Plata, 16 de Marzo de 2007



14 junio, 2007

Rima IV

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que el cálculo no resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dónde camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer



Parque


Uno de los espacios verdes de Trenque Lauquen: El "Parque nuevo". Hay una hermita de la "Rosa Mística", que motiva diarias peregrinaciones de gente que canaliza su Fé, ya sea para pedir por una necesidad o para dar gracias.
También, diariamente, es un lugar de encuentro para quienes realizan actividad física realizando caminatas, trotes o bicicleteadas o para quienes quieren sentarse a pensar la vida en un medio que siempre lo favorece.
Es uno de los espacios que le hace bien al cuerpo y al alma.
Para tener en cuenta: en las proximidades del parque hay un frigorífico que empobrece el ambiente con un olor fétido que en días de acentuada humedad se torna casi insoportable  para quienes vamos periódicamente...
las que más padecen son las personas de los barrios aledaños.

Callejero



Una mirada fresca como las gotas de cristalina agua que bañan ese hocico… Una mirada pura, llena de confianza, llena de fidelidad que buscaron casi de inmediato y sin dudas mi mano amiga, en respuesta al sutil silbido… Una mirada capaz de detener mis tiempos y mi caminar… “Un ser que busca afecto con anhelo y otro que desea darlo casi con obsesión”… el encuentro es inevitable… Como dice el Maestro Sabato: si solo hubiera en todo el mundo dos personas con iguales gustos… estas se encontrarían y ese encuentro no sería ningún milagro, todo lo contrario… El encuentro sería lo esperable y lógico.
Me fui sonriendo… aunque dolió el despedirme… pero solo acepté partir con la promesa de encontrarnos en otros ojos puros, en otras miradas bellas y llenas de frescura.

Fabricio Nogueira
La Plata, Domingo 26 de Noviembre de 2006