27 diciembre, 2007

Anacronismo en calle 5

Anacronismo en calle 5

Lento camina, suavemente por 5 entre 51 y 53.
Camina con la mirada perdida en la nada o el cielo.
Mira de reojo la imponente fachada de la casa de gobierno
y la brisa suave acaricia su rostro y hace volar su pelo como ceniza.

La rutina, el tedio y el absurdo social hacen que sus parpados pesen
cierra los ojos por un momento
y detrás de ese telón de noche
se detiene un momento.

Frota sus sienes pétreas y hundidas
con la suavidad ostentosa
con la que se desliza un pétalo de jazmín perfecto
por la escarpada superficie de marfil y porcelana blanca
de la espalda, desnuda, de una dama.

Dos o tres destellos azulados y aislados
irrumpen como rayos, furtivos y fugaces,
desgarrando la oscuridad como abismo
en la que inmerso se encuentra.

Nota el cansancio del jornal completo,
el inminente ocaso,
intuido en las nubes, el cambio en la luz y en los ruidos,
insiste en recordárselo.

Una línea de luz comienza a filtrarse,
y crece crece hasta convertirse en todo un paisaje,
el paisaje de regreso por calle 5.

Retoma sus pasos de acero sobre el imantado piso.

Decide escuchar con atención
y el trino vespertino de las aves le conmueve.
Se pregunta si es en verdad maravilloso
o el casi milagro es sólo la interpretación que hace su alma,
sensibilizada y frágil de austeridad y años,
de algo que carece de belleza.
Luego de dos segundos de profunda reflexión
decide que tal vez este asunto no sea relevante,
y se decide a esbozar una lágrima…
sólo una, pequeñita y de cristal de cielo.

Sigue sus pasos
que a esta altura se limitan a un burdo y tosco arrastrar desganado y asimétrico.
Piensa que si no pone voluntad la erosión le dejará descalzo.
Lo intenta… pero prefiere que sigan reptando.
Ve a su derecha una peluquería
y aleja rápidamente la vista…

Pronto una música metálica y ruidosa
invade sus sentidos que responden con inercia mercurial.
Escucha una voz femenina que grita,
en un idioma inentendible
para esta persona
y para esta altura del día y de la vida.
Mira por una indiscreta ventana indiscretamente,
con los párpados semicaidos
y observa a un grupo de mujeres saltando al son de esos neologismos.

Quiere tirarse quiere descansar…
pero comprende que ésto sólo retrasará el descanso merecido.

Nuevamente la brisa, que seca el sudor de su frente
de su pecho y le renueva.

Un aroma a tilo platense inunda sus vías respiratorias,
tan denso que casi le da un broncoespasmo.
-Hasta respirar resulta riesgoso hoy en día- Se dice un poco escéptico de gris y canas.

Pronto, un cartel blanco con dibujos rojos se imprime en su retina.
El brillo enfermizo le obliga a parpadear.
Se detiene, enclenque,
intenta leer y nuevamente jeroglíficos inentendibles.
Estos ojos ya cansados se desorientan con tantos colores.
-Debe ser la presbicia o la diabetis-
Se dice mirando sus manos huesudas
y con manchas ocres.
La piel delgada y transparente
deja ver las azules autopistas que conducen a su corazón.

Mueve su muñeca que crepita,
el manejo desganado e irregular del bastón le han dado reuma.

Sigue unos pasos y los dolores parecen multiplicarse.
Su rodilla izquierda le hinca ferozmente y casi le hace caer.
Con su mano libre, la frota
y mira al cielo con sus ojos vidriosos y hundidos,
a través de unos anteojos verde botella.
Parece elevar una plegaria… puede ser que maldiga…

Sigue sigue.
De repente… tan de repente como un paso.
Todo se vuelve gris.
Mira a su lado y ve las aberturas de su caja de joven.
Mira a su lado y ve los balcones que supo frecuentar.
Mira a su lado y ve el concreto labrado que tanto le maravillo.
El reuma afloja la mordida
y como sus recuerdos en blanco y negro
no requieren demasiada agudeza visual,
también olvida la presbicia.
Mira sus manos, las recuerda jóvenes y radiantes.
Recuerda su mirada anhelante mirando al cielo sin maldecir.
Recuerda su cuerpo terso y desnudo
semicubierto de sábanas
abrazando eternamente a una mujer gris,
radiante e irisada, con gusto brisa suave con algo de tormenta.

Una lágrima vuelve a aventurarse por su mejilla cuarteada, que no ha cambiado.
Sigue sus pasos, y sus tiempos.
Recuerda su lozanía y su felicidad,
extiende su mano intentando alcanzarla,
pero esta se difumina y se esparce.

De pronto, tan de pronto como un paso.
Todo vuelve a la normalidad.
Vuelve el reuma, las manos huesudas y coloridas,
el cuerpo enclenque con el bastón como columna.

Sigue sigue
y pronto llega a su departamentito moderno y aislado,
anónimo y olvidado.
Allí se detendrá, sentado o parado, a contemplar
como la vida transcurre, colorida y brillante.

Allí se sentará a esperar el periódico anacronismo que le hace feliz
o le recuerda que fue feliz, ya lo ha olvidado.

Es ese paso el que le transporta a sus años de mocedad,
y es ese otro el que le regresa a su ancianidad.

Un anacronismo en calle 5,
como una puerta,
como un umbral, apenas,
que separa el ayer casi intacto y el hoy desgastado y turbio.
Como un simulacro de viaje en el tiempo,
como un ayuda memorias para los que han olvidado
o quieren olvidar…
Un anacronismo en calle 5…

Diego A. Marino

20 diciembre, 2007

si de desecuentros hablamos...

Si de desencuentros hablamos...

Leer antes: 1. relativos desiertos y 2. No barriers to love


Tomó sus cosas, que no eran muchas más que un puñadito de esperanzas que poco, casi nada, pesan.
Sacudió sus 6 botitas con esfuerzo inútil: el polvo de la incertidumbre seguía opacando su brillo claro.
Alzó su mirada vidriosa y limpia, apenas por encima del suelo austero.
Y sin decir nada a nadie, y sin que nadie pueda decirle nada partió hacía dónde creyó que su alma encontraría la libertad y el amor.
Partió y camino por diversos lugares buscando cierto desierto de hoja en blanco que llego hasta ella y que fue susurro frágil y fugaz.
Cruzó tierra, quebradas, montañas, pasto, y cielo, pegada, inmóvil y temerosa, en la rueda inmensa de un avión, cruzó mares inmensos fingiendo ser adorno de algún sombrero de elegante dama.
Llego a Argentina. A Buenos Aires precisamente. Ezeiza le pareció triste y con un vaho londinense en el horizonte lejano.
Pensó que sobreviviría al caos de Constitución y sus trenes mitológicos.
Sacó boleto en Retiro:
-A La Plata, por favor – Dijo, algo tímida e intentando alcanzar la ventanilla que no están preparadas para catarinas de talla corta.
-20 euros, por favor – dijo con tono esquivo cortante y fríamente elocuente una siniestra empleada, que al ver las manchitas negras extranjeras creyó que podría aprovecharse.
Metió sus manitas en sus 12 bolsillitos de papel madera pero no encontró nada. Le sorprendió pues al bajar del avión tenía llenos los bolsillos.
-Y bueno… - suspiró preocupada.
Debió viajar prendida al cordón mullidito de una anónima y deportiva zapatilla.
Se bajó del micro, acomodó el asiento/cordón que se había arrugado sólo un poquito, y se despidió con una patita en alto.
Comenzó su caminata, pronto y después de preguntar a ciertos caracoles bohemios, se encontró recorriendo una estructura enorme, que remataba en dos picos en la que adentro, había un hombre Crucificado y casi desnudo que le parecía conocido y siempre le conmovía profundamente.
Siguió su caminata y vio una calle llena de vidrieras y gente alocada, casi espectros, que la recorrían agitadas. Esto le aburrió mucho… luego de la tercera decidió volver sobre sus pasos. En una de las esquinas leyó un cartelito que decía 12.
Siguió el 12, que era bastante largo, y se encontró con un atajo o desvío que le llamó la atención. No era como todas las calles, no formaba un ángulo recto con 12… era diagonal a ella.
Se aventuró por ella, con emoción y con gran desorientación. Pronto arribó a una plaza llena de gente, murgas, tambores, malabaristas, cachorros, algodón de azucar, pochoclos, un monumento en el medio, artesanías maravillosas por doquier… parecía una feria. La recorrió de par en par, era domingo, podía tomarse la mañana y la tarde.
Ya cansada y algo aturdida por las bandas desaforadas, decidió retomar su búsqueda original.
Encontró otras de esas calles chuecas y viajó por ella.
Caminó hasta que se el cartelito esquinero marcó 6… no fue mucho trecho.
Curiosa siguió por 6 hasta que se encontró con lo que parecía una plaza, que también recorrió. Le llamó la atención unas tiendas rodeadas de cruces que daban un aspecto tétrico y seguro marcarían su recuerdo con llanto a sabe a islas. En el centro de la plaza, un monumento de un hombre, cuyo caballo se paraba en dos patas, le dio fuerzas y consolidó su pequeña, pero férrea y punteada voluntad.
El cartelito ahora marcaba 53. Camino por ella hasta encontrar una puerta que, sin saber por qué, le pareció familiar.
Alguien estaba entrando. Un joven morocho no tan alto, con la mirada clarao pero algo triste.
-Debo aprovechar – se dijo la pequeña.
Corrió, corrió y corrió. Cruzo 5 en un arrebato, varios autos le pasaron por arriba sin siquiera percartarla (dicen que es común por estas tierras).
El joven buscaba sus llaves en uno de los bolsillos.
Abrió la puerta y se adentró súbitamente.
-Ya estoy en el edificio – Se dijo suspirando.
Sin entender siguió al joven que cerraba la puerta de uno de los ascensores.
-15 cielos… – se dijo la pequeña – para llegar al amor cruzaría 15 infiernos - Agregó todavía.
Su corazón saltaba en su pecho, parecía querer salirse.
Bajaron del ascensor, ella algo mareada.
Y se abrió una puerta. Una luz blanquecina y cálida se asomó tímidamente y la invitó a pasar. Y así lo hizo.
Vio varios libros inmensos, algunos en el suelo. Vio plantas, una bicicleta, una computadora con varias fotos en la pantalla y un título celeste que decía flicr… la palabra era complicada y no pudo leerla.
Siguió mirando y vio un termo, vio el famoso mate, un atril, una cámara de fotos, un martillo de reflejos. Vio un libro rojo y gordo, abierto que llamó su atención ardiente.
Trepó por una de las patas y ya en la mesa un espasmo la paralizó y un frío congeló su respiración por un momento.
-El desierto de hoja en blanco- se dijo mientras corría con pequeños e infinitos pasos hacia ese mar en blanco.
Subió subió y subió la escarpada pendiente de casi 1800 pliegues.
Casi no respiraba, casi no se movía de emoción.
Pero algo llamó su atención de niña.
Vio unas letras, hechas de pasitos cortos como los suyos, que escribían algo que no podía ver completamente.
Miró a su derecha… y se dirigió al atril: le brindaría el panorama que necesitaba.
Subió subió y subió hasta lo alto, resbalando peligrosamente por las metálicas cornisas.
Miró y cuando vio no pudo contener el llanto que broto como manantial salvaje y herido.
Bajó lentamente y regresó con la mirada perdida y con la pausa triste de quien ha fracasado nuevamente.
Caminó cuanto pudo, pero pronto la hambruna y el cansancio la invitaron a descansar.

Llegó una noche, sin avisarle a nadie.
Llegó buscando un famoso desierto blanco que ya no era tan blanco.
Llegó buscando el amor pero sólo encontró más soledad.
Llegó y sólo la blanca y llena luna iluminaba sus ojos.
Miró a su alrededor y se vio rodeada de letras y más letras que su soledad deletreaban…
-La soledad de un desierto de hoja llena es tan abrumadora como la de un desierto de hoja en blanco - se dijo en un murmuro la pequeña.

Miró la luna nuevamente, lloró sólo un poco: no era cuestión de deshidratarse.
Se tendió en ese mar de letras vacías y allí y así se durmió mientras en su retina resonaban aquellas palabras desencontradas escritas con huellitas en el desierto de hoja virgen:
-Estimado amigo humano: partí rumbo a Italia en busca de un amor que me llegó como susurro lejano. Espero volver a verte.

Diego A. Marino
La Plata, 20 de Diciembre de 2007

17 diciembre, 2007

No barriers to love...

Leer antes Relativos desiertos

No barriers to love (2)
It can´t raise barriers to love.
He will find a way to return to being one.

Hoy fui a buscar a mi catalina en la maceta... y no estaba.

Pronto comprendí:
No pueden poner fronteras al amor.
Él encontrará la manera de volver a ser uno.

Dos islas blancas, cada catalina en una.
El entorno negro y desolado que intentaba separarlas.
Dos catalinas, una roja con puntitos negros y la otra negra con puntitos rojos.
Dos catalinas que son su negativo y también su positivo. Que son su todo.
Las dos islas comenzaron a acercarse por ese magneto que es el amor.
No pueden crearse barrreras para el amor... el volverá a ser uno, con más fuerza, con más ganas... es como poner escollos a un río que fluye sediento de mar: de nada sirve, pronto o tarde hará estallar la represa.

Tarde o temprano, esas dos islas serán un solo corazón.

Mi catalina negra habrá partido rumbo a Italia en busca de la coccinella de Cate?

Será que su desierto de papel blanco y su travesía eran sólo el comienzo de su búsqueda? Será que este caballero negro y rojo estaba cruzando ese infierno lechoso pues era el primer paso para alcanzar a la srta. rojo y negro que se encuentra en Italia?
Si una famosa y testaruda tortuga, tomo sus cosas y partió sin rumbo hacia París... por qué no puede seguir su ejemplo mi amada catalina.
Ahora comprendo... el desierto o el blanco no es absurdo si lo que te mueve es el amor.
La falta de espacio y tiempo se hacen tolerables por amor.
La sed, la falta de sed, la desesperación, la desorientación son aceptables cuando se busca amor.
Lo único no tolerable, carente de sentido, el único abusurdo es la renuncia facil, la renuncia a primera eternidad o infierno... el único absurdo es la renuncia al amor.

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It can´t raise barriers to love.
He will find a way to return to being one.
Diego A. Marino

16 diciembre, 2007

Desiertos relativos

Relativos desiertos (1)
Dedicato a Cate

Todo es relativo.
El tiempo a veces nos parece una eternidad, pero con más frecuencia se nos escurre entre los dedos como agua.

A veces el espacio se hace infinito como el llanto sufrido y otras veces se acortá como a sólo un suspiro.

Aquí una pequeña catalina atraviesa la austeridad más absoluta de lo que fue su desierto transitorio y blanco de una hoja de papel A4.

29,7 x 21cm. de largo y de ancho de la soledad más absoluta...
El blanco por todos lados debe ser devastador para una catalina o para un hombre.
No hay hojas en las que se marquen los pasos y por lo tanto no hay en como referenciarse. La mayoría de nuestros sistemas de referencia son relativos: mi posición depende de la posición de otra cosa.
En el desierto de papel pronto se pierde la ubicación espacial, se camina en círculos o en cuadrados, es lo mismo.
Los horizontes blancos son nocivos para la orientación.
Casi al mismo tiempo, antes o después, se pierde la noción temporal y los días se convierten en años y los años en días, el infinito en un instante y un instante en el infinito más desolador.
El infierno, supongo, debe carecer de tiempo/espacio, imagínese: he picado piedra pagando mis pecados toda una eternidad que fue sólo un segundo... me resta otro segundo que es una eternidad; imagínese: he corrido miles de kilómetros intentando escapar del horror de este lugar y sin embargo estoy un paso atrás de dónde había comenzado, deseo descansar un momento en un arroyo de azufre no tan hirviente, doy sólo un paso y me encuentro en el otro extremo del abismo...
Sin más tardar estas incoherencias e incongruencias desequilibran la mente de un insecto o de un hombre.
Se busca desesperadamente un reparo, algo oscuro, un hito azul, rosa o amarillo... pero sólo blanco y más blanco.
Blanco al norte, al sur, al este y al oeste, arriba y abajo...
Esto es como un manicomio... creo desesperar, cree desesperar. La tortura blanca del desierto es insoportable.
Vuelves la mirada sobre tus pasos... y no estan... y ya no sabes si estas.
El silencio atrofia tus oídos y con el tiempo de no escuchar o escuchar el sonido de lo blanco y desértico, pronto olvidas las palabras, el orden ed sal lertas... pronto el blanco consume tu lengua, la ata y la obliga al silencio blanco… en algún momento y en algún espacio bañado de blanco silencio, olvidas el habla.
Darías lo que sea por un poco de sol que rompa el blanco absurdo que te inunda y avasalla... ves tu sombra negra, es tu única amiga. En tu locura quieres alcanzarla pero ésta es tan ligera como tú, se cansa y retoma el camino igual que tú.
Pronto, sediento de colores, casi desahuciado, caes al suelo o te tiras al suelo.
Te quedas quieto, el resplandor lechoso llena tus ojos y te enferma de muerte.
Lloras y lloras, quieres que se acabe, pequeña catalina, este desierto de hoja en blanco. Tu boca sedienta y cubierta en sus comisuras con sal, también blanca, parece incendiarse.
Ya no reconoces ni el sabor de la sed... pero algo muerde tus entrañas y te inquieta. Has olvidado el hambre, el sueño y la sed…
En un arrebato de locura, quemas tus últimas fuerzas y corres corres erráticamente y sin dejar huellas. Te detienes muy pronto y te quedas inmóvil... solo un punto negro inmóvil en la hoja en la que pensaba escribir no se que banalidad. Crees que te has convertido en roca y así permaneces…
Pero la vida y sus concomitancias es tan extraña y caprichosa.

Extiendo mi mano buscando una lapicera.
Veo algo en la hoja. Un punto, algo negro.
Me asombro sin asombrarme y sin pensarlo te alejo, te corro, te tomo en mi mano, ignorando el desahucio de tu pequeña naturaleza.
Te tomo, te muevo y te conduzco desinteresado hacia una maceta repleta de verdes, marrones y negros...
Tu desierto ha terminado…
Diego A. Marino

14 diciembre, 2007

Miradas de brisa


-Cómo luce su mirada de brisa? – Me dije casi un suspiro, algo cansado y algo emocionado.

Creo conocerla desde hace años, y esto no verso, ni halago.

Creo conocerte pues ya te intuía en la danza de las hojas de los árboles, en el polvo que vuela en un horizonte algo lejano y añorado, en la caricia de algodón y nieve que eriza la piel cuando se sale empapado de mar y sal, en el vuelo algo cambiante y siempre constante de algunas aves que desvían su volar siguiendo al viento, en una nube que se alarga y parece transformarse en acuarelas hasta desaparecer en la nada lejana, en las ondas hermosas en la superficie de un lago alejado e inhóspito, en la caída de una hoja, en la caída de una roca empujada por la brisa juguetona, en los remolinos de la lluvia, en la inclinada travesía del humo, oscuro o claro, que asciende hacia el Elíseo, en el vuelo giratorio y pueril de una bolsa, en la silueta móvil de un barrilete añejo y gris en mi memoria, en la llovizna irisada bajo una cascada (de esas lloviznas que se miran con los ojos cerrados), en un perfume repentino y transitorio que sabe a tilo o a jazmín perfecto, en un fuego que pulula y se contorsiona dibujando sombras y borrando luces en una noche de estrellas lejanas y abrazos cercanos...

En fin, iba a preguntarte como luce tu mirada de brisa... cuando me pregunté si no la conocía. Busqué en mis recuerdos encofrados y atesorados y me encontré con tus ojos claros mirándome... y me encontré mirándote desde hace tiempo...

Cómo luce su mirada de brisa?
-Luce a muchos recuerdos y vivencias de tu propia vida me dije sonriendo...

Te reconocí al instante.

Diego A. Marino

11 diciembre, 2007

Fragmentos perdidos o encontrados...

"solo tienen problemas y dificultades los que hacen algo más que sólo respirar"

Diego

10 diciembre, 2007

Astuta llamada de una empresa telefonía...

“Cuando quieras escapar de una pregunta innecesaria y tediosa piensa bien
y detenidamente por dos segundos la respuesta…
Pues la que crees la réplica más esquiva e imparcial
puede ser la respuesta que has querido evitar dar y la que esperaban que des"

De la misma forma que hay respondedores elocuentes y muy astutos,
hay preguntadores mañosos y muy ágiles de mente.

Por lo tanto, no sólo se debe analizar la intención de la respuesta,
sino también las intenciones, explícitas e implícitas, de la pregunta,
las que surgen del entorno humano-social que la generan.

05 diciembre, 2007

Normas elementales para un aprendiz de francoescupidor

Me permito el atrevimiento de un poco de humor, espero no herir u ofender alguna susceptibilidad… si así lo hiciese, pido disculpas de antemano.

También me tomo la osadía de robar un fragmento de un comentario/mensaje del sr. dr. Pipo (de aquí surgió el texto), espero no le moleste.

[…]
…me comprometo nuevamente a pasar en breve a dialogar con usted, compartir unos mates y, si me lo permite, cumplir el deseo de una travesura de la infancia y salivar a los transeúntes desde la ventana de su departamento del 15to piso...
Podemos discutir al respecto de este último punto...
[…]

Consejos prácticos para un aprendiz francoescupidor… que no es lo mismo que un escupidor franco (no confunda, por favor).

Estimado pipo, el éxito de su empresa depende de múltiples variables a saber (algunas de ellas):

*Peso específico y densidad del escupitajo:
El arco de parábola descrito depende en parte de estos parámetros, de la gravedad y del impulso que Ud. genere.

*Composición química (sólo saliva o algún ingrediente extra):
Los escupitajos particulados con partículas que superen los 3 mm. de diámetro mayor pueden ser particularmente dañinos, no los recomiendo. El diámetro justo oscila entre 1-3 mm lo que equivale a masticar 10-12 una criollita.

*La coherencia y cohesividad de la masa escupida:
Las bebidas de cola o cualquier gaseosa en general o bien algún caramelillo le dan un cuerpo cuasi plástico que puede ser modelado a gusto de escupidor profesional. No recomiendo caramelos ácidos, pues la estimulación salival que generan disminuye todas las propiedades deseadas de bolo salival. También modifican la viscosidad.

*Viscosidad:
Recomiendo que supere el centipoise (del agua) la gota esfera se formará con mayor facilidad y tendrá menos distorsión en esa lloviznilla o rocío inútil y vano que solo dibuja arco iris y le humedece, según el viento, a Ud. el rostro. Un franco escupidor necesita precisión y ciertamente esta distorsión puede acarrear daños colaterales nunca deseados.

*Temperatura del núcleo salival:
Aquí se debe ser prudente. El punto crioscópico y de ebullición difieren de las sendas propiedades del agua pura, siendo menor y mayor respectivamente.
Se debe tener en cuenta que la fricción del aire sobre el bolo salival aumenta la temperatura en aproximadamente 30-50ºC. Si por

*Volumen:
Variable y a elección del francoescupidor (no es lo mismo que un escupidor franco, no confunda).
Tenga en cuenta que superados los 5ml, sobre todo cuando el peso específico es casi mercurial y la composición se aleja de la mera saliva habitual, el impacto pasa de ser molesto a letal... tenga cuidado. El volumen ideal es de aproximadamente 3 ml.

*El viento (dirección, velocidad, turbulencias):
Esto es esencial ya que de ello depende su que alcance su diana o que usted o algún vecino del 15A se conviertan en diana no deseada.

*La humedad ambiente:
Un escupitajo nunca es bien recibido, pero si hace demasiado calor y el ambiente esta demasiado húmedo (típico de primavera/verano platense) el blanco incapaz de modificar un disparo certero, con algo de resignación, podrá sentir cierto alivio transitorio de la calor... recomiendo la tarde-noche por diversas razones.

*La vestimenta de la diana:
Insisto, nunca es grato ser golpeado por un cascotazo de saliva... pero es mucho más molesto y gratificante dar en una camisa limpia y recién planchada... le recomiendo los horarios en los que se sale para el trabajo.

*El estado de sus músculos respiratorios y abdominales:
Esencial para determinar la velocidad y el arco de parábola. Recomiendo entrenamiento previo: inflar un globo con dos soplidos violentos ayuda al principio. Luego puede subir la exigencia física a una piñata o una cámara de bicicleta.

Seguramente olvido algún dato esencial, pero sepa entender: el arte de un francoescupidor es de suma complejidad y requiere práctica para alcanzar la maestría.

Espero que los consejos le sean útiles y espero que me alerte cuando este por salivar... evitaré salir del edificio para no ser alcanzado por un impacto letal.

Muchos hemos sido alcanzados alguna vez por un escupitajo. Cuando le suceda, por favor, no mire hacia arriba para buscar la fuente del mismo: póngase al reparo. Habitualmente el bolo se fragmenta o es múltiple y el primer impacto solo es un adelanto de lo que viene detrás...

Saluda atte. Diego.

02 diciembre, 2007

¿Qué ven, amigos?

En este domingo caluroso y lleno de nubes algodonosas y niveas que surcan, furtivas y taciturnas, el celeste magma angelical que flota invisible sobre nuestra frente agobiada, debo recordarles una cosa, así es.
En este domingo amigos queridos, serios y organizados estudiantes, me veo en la reiterada e inagotable tarea de recordarles lo siguiente: mi dibujo Nº1. Aquí va:
¿Qué ven?

Shapes in the Sky... What do you see?/Formas en el cielo... ¿Qué ves?

30 noviembre, 2007

Vuelves - You are back

Vuelves
Vuelves, ahora vuelves…
Nadie se pregunta por qué lo haces,
porque nadie se pregunta nada.
Pues nadie entiende porque te fuiste,
y a pesar de ello callaron, absurdos y tristes.
Vuelves, ahora vuelves
y tu regreso fugaz
es la farsa más amarga y trunca.
Vuelves, ahora vuelves
cuando nunca deberías haber partido.
¿Acaso la distancia fresca como daga
te hizo recordar lo que decidiste dejar?
¿Acaso tu voluntaria condena al exilio, absurdo y lejano,
reavivó la llama altiva de tu memoria frágil
y una chispa de parque o de consejo se encendió
cerca de tu retina joven
y llenó de vitalidad algunos recuerdos
que como troncos decidiste
convertir en gris ceniza
para guardar en algún delicado relicario de marfil y plata, como cárcel,
que fingiendo cara de felicidad radiante acaricias, cada día, sin tocar?
Vuelves, ahora vuelves
y todos como si nada pasara.
Un espejo temporal y absurdo de cuando te fuiste.
Todos te alentaban felices porque te ibas, menos yo.
Todos te reciben contentos porque vuelves, menos yo.
Te ibas y yo entendía, y te lo dije,
que no debías irte y sumergirte en la hueca e innecesaria vanidad,
absurda y esteril,
nunca escuchaste, jamás escuchaste…
y te ayudaron todos a no escuchar…
y te obligaron a olvidar creyendo que nítido y claro recordabas.
Vuelves, ahora vuelves…
y no estoy feliz ni lo estaré, al menos no por esto.
Abrazos, mimos, “te extrañamos”,
tu acento parásito es muy lindo,
tus ojos sin brillo y sin alma, un deleite…
Vuelves, ahora vuelves…
¿a qué vuelve el que vuelve?
vuelve porque nunca debió irse;
vuelve porque en el apuro, como secuestro furioso, olvidó llevarse algo;
vuelve para quedarse definitivamente;
vuelve, y éste tu caso,
vuelve para despedirse para siempre.
Vuelves, ahora vuelves... y yo estaré ahí, como siempre.

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You are Back

You are Back, now you´re back…
Nobody asks why you do,
Because nobody asked anything.
Well, nobody understands the reason of your departure,
Despite it, they shuted up, sad and absurd.
You Back, You´re back now
And your fleeting return
Is The most bit and truncated farce.
You Back, You back now
And you should never had gone
Does the distance, as fresh dagger, make you Remember that, that made you decided to leave?

Does your voluntary condemnation to the exile, absurd and far,
rekindled the haughty flame in your fragile memory
And a spark of park or advice was kindled
Near your young retina
And filled with vitality some memories
As logs, that you decided to turn intogray ash
To save into some delicate ivory and silver reliquary, as a prison,
And pretending a happy bright face, you caress it, every day, without touching it?

You Back,you back now
And everyone as if nothing happens.
A temporary and absurd mirror of the moment when you left.
Everybody encouraged you happy because you were going, except me.
Everybody recieved you happy because you are back, except me.
You were going, And I understanded you, and I told you,
That should not go and dive into the hollow and unnecessary vanity,
Absurd and sterile,
You Never heard, ever…
And they helped you to no listen…
And they forced you to forget, believing that you remembered it, clear.

You Back, now you´re back…
And I am not happy and I will not, at least not for this.

Hugs, mimes, "we missed you"
Your parasite accent is very cute,
Your shineless and soulless eyes, are a delight…

You Back, now you´re back…
What makes the returning?
Somebody backs becouse he should never gone;
Because in the awkard, as a furious kidnapping, forgot to take something;
Returns to stay permanently;
Returns, and that´s your case
Returns to say goodbye forever.
Back, now you´re back... And I will be there, as always.


Diego A. Marino

28 noviembre, 2007

(click en la foto)

¡Bienvenido a flickr, Charly!
Welcome to flickr, Charly!
¡Benvenuto a Flickr!
Bienvenue sur Flickr
歡迎flickr的
flickrにようこそ
Welkom bij Flickr
flickr에 오신 것을 환영합니다
Добро пожаловать на flickr
Bem - vindo ao Flickr

Methodics surprises

Metódicas Sorpresas

La única fuerza capaz de torcer y desviar el férreo curso y la inapelable voluntad del razonamiento más riguroso, metódico y, algunas veces, hasta irritante, es la mirada complaciente, anhelante y bella de una mujer, de topacio y algodón, en primavera…

-Entiende: son la mayor y la más maravillosa fuerza.
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Methodics surprises

The only force capable of twist and divert the iron course and the final will of the most rigorous reasoning, methodical, and sometimes even irritating, is the complacent gaze, longing and beauty of a woman, topaz and cotton, in spring…
-Understand: they are the largest and most wonderful force.


Diego A. Marino

Cotidiana a tu lado

Acariciar tu mano mientras siento la fresca brisa
que se filtra por los recovecos entre la ropa y la piel.
Contemplar tus bellos ojos, como soles,
que ahora se han cerrado
por todo un sueño…
por tan solo un sueño.
Sentir que respiras
y que tú aliento rompe el oscuro silencio de la noche amiga.
Refugiarme a tu lado en un abrazo,
que quizás distorsione, efímeramente, la estructura de tu sueño.
Respirar a tu lado,
dando gracias del minuto de insomnio
que me deja contemplarte…
que me deja respirarte.
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Daily next to you

Caress your hand while I feel the cool breeze
That filters by the recesses between clothing and skin.
Watching your beautiful eyes, as suns,
that will be closed throughout a dream,
by just a dream.
Feel that you breathe
and your breath breaks the dark silence of the friend night.
Take refuge next to you in a hug,
that perhaps distorts, temporarily, the structure of your dream.
Breathing next to you,
giving thanks for the minute of insomnia
That leaves me watch you…
that leaves me breath you.
Diego A. Marino.

25 noviembre, 2007

Siento el horror de no poder acusar a quien vulnera mi libertad porque en el fondo sé que no hay peor horror que tener que amenazar y robar
para conseguir un poco de polvo de blanca y vacía vida.
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I feel the horror of not being able to acknowledge who violates my freedom, because I deeply know that there is no worse horror than having to threat and steal
To get a bit of powder of white and empty life.

Diego A. Marino

24 noviembre, 2007

Recuerdos de lo que será

Entrevió los destellos blancos del sol entre los columnares troncos de los árboles inmensos.
Descendió la cuesta guiado por el fluir del agua, fresca y transparente como el recuerdo de una madre.

Descendió con alguna dificultad, sorteando algunos tropezones y raíces… la agilidad había sido erosionada por los años indolentes.
Relajó un poco su cuerpo, cerró los ojos y se aferró al bastón blanco y al lazarillo de la suave pendiente como cadera o piel de durazno.
El terreno se volvió más húmedo, sus botas resbalaban en la hojarasca empapada y triste.
Divisó unas piedras casi romanas y percibió al transparente elixir cantando y formando remolinos de cristal y estrella.
La luz del sol, tangencial, encendía de brasas candentes su barba de varios días.
Dejó su ropa en el lugar más seco que encontró.
A medida que avanzó la fluida esencia fue abrazando el contorno de su cuerpo otoñal.
Reposó el dorso sobre la superficie áspera y rígida, como prejuicio, de una roca y allí permaneció, en un remanso, hasta que el trino cambiante y permanente de los pájaros anunció la inminencia del ocaso, de incienso, fuego y oro.
Emprendió la vuelta. Miró hacia atrás.
Al llegar, las llamas como abrigo y unos brazos de seda y terciopelo calmaron su frío como desarraigo y arrullaron su sueño.

Diego A. Marino

22 noviembre, 2007

Un poco de cotidiana filosofía de vida, lecciones de ética elemental, empatía por correspondencia y un poco de humor…


Al subir a la terraza me encuentro con uno de los alambres que hacen de tendal cortados.

Luego de tender la ropa, distribuida y completando los otros dos, me planteó repararlo.

Se que estoy apurado, que tengo cosas que hacer, que tengo que estudiar pero la idea de no reparar lo que esta roto y que esta en mis manos arreglarlo, me impide pensar en otra cosa.

Por otro lado soy conciente de que si no lo arreglo, van a pasar más días hasta que alguien lo haga o llame al “servicio técnico de alambres” para cumplir con tan difícil y complicada tarea.

Sumado a esto, se que hay cierto grupo de personas que al subir y encontrar la carencia de espacio, reducido en un tercio, se volverá con la ropa mojada en la mano privándose del perfume a sol y aire. No tolero el pensamiento de poder ayudar a alguien y no hacerlo, por remoto y potencial que este sea.

Dejo para lo último la vanidad, el egoísmo, el beneficio personal y la autopreservación, que son el motor de la mayoría de los actos humanos… incluso, si uno lo mira desde cierto punto de vista, de la Santidad, de la caridad Cristiana, la Oración, la acción de gracias, las movidas de grupos ecologistas y otras tantas instituciones o movidas que pretenden ser altruista… el ser humano no es altruista por naturaleza, si lo fuera ya se hubiera extinto hace años. No finjan serlo… la sola imagen o idea de un ser humano altruista me genera cierto escozor y genera cierta inclinación o deslizamiento desconfiado e incrédulo de la comisura confluente de mis labios.

Por último, se que puede llegar una personita, que al ver que no hay espacio y en todo su derecho, arruga mi ropa haciéndose lugar, hasta dejarla hecha un bollo inservible que necesita ser relavado para sacar las arrugas como grietas o años o bien planchar y replanchar hasta erosionar la prenda o la tabla y obligándome a la repetición de un salmo y rosario de adjetivos calificativos, nada felices, dirigidos a la potencial familia de esta potencial personita… recuerden la gratificante tarea que es el planchar (un hombre poco diestro en el tema y esmerado en quitar toda arruga tarda entre 10-15 minutos en planchar una sola camisa… experiencia personal que no he repetido por diversas razones, todas bien fundadas).

Al no pasar de largo, pensar un segundo, y reparar lo que esta mal, estoy ahorrando disgustos ajenos y propios…

Si cada uno reparara o corrigiera lo que esté a su alcance, por muy tonto que parezca, creo que el mundo sería un poquito más habitable, tolerable y menos tóxico.

Fui maldito o bendito con el don o la discapacidad de no poder pasar de largo y de comprometerme con el tiempo que me toca vivir y, a veces padecer… o padecer y, solo a veces y por descuido e irresponsable omisión, vivir… En fin, no interesa, vuelvo: fui maldito o bendito con el don o la discapacidad de no poder pasar de largo y de comprometerme con el tiempo y el lugar que me toca vivir, agonizo o gozo el tener una mentalidad verdaderamente colectiva, colectiva con el sentido noble de la palabra (no colectiva de hombre masa), el de no poder dejar de pensar en el otro… aunque a veces tenga que resignar, por un rato, el inflado y bien nutrido yo.

No pasar de largo… aunque el hacerlo me robe tiempo para mis cosas… Estoy maldito o bendito, no hay diferencia… así soy y así seré.

-No pasar de largo…- susurro con la mirada triste y desesperanzada…

-Algo tan simple, lógico y humano… - me respondo y luego dejo caer la cabeza empujada por la gravedad de la resignación inaceptable, austera y filosa, como espada o espina que duelen y lastiman.

Diego A. Marino

21 noviembre, 2007

Altruismo

...el ser humano no es altruista por naturaleza, ni nunca lo será.
Si lo fuera ya se hubiera extinto hace años.
Incluso dudo de que el verdadero altruismo
vaya más allá de una teórica definición de la Real Academia
describiendo prolijamente no se qué fantasma, sombra o delirio de ensueño...

El que haya intereses no necesariamente es malo.
Por eso: no finjan y se jacten de ser altruistas... porque serán hipócritas y cínicos.

Diego A. Marino

Fragmento [...] a la noche el resto...

"Estoy maldito o bendito con el don o la discapacidad de no poder pasar de largo y de comprometerme con el tiempo y lugar que me toca vivir y, a veces padecer… o padecer y, solo a veces y por descuido e irresponsable omisión, vivir..."


Diego A. Marino

20 noviembre, 2007

ondas y ruidos... / waves and noises...

(Fragmento)

En la oscuridad más absoluta se puede intuir una piedra que es arrojada al agua por el ruido que hace al caer...
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In the leaden darkness you can intuit a stone that is thrown into the water by the noise made by the fall...


Diego A. Marino

19 noviembre, 2007

Picture that recurs

I Still breath
Because you haven´t arrived yet.
I breath strong
because your picture represents me weak.
How I long your land´s silence
That silenced the ghosts of my sick soul.
I know that there expects me my chimney
with its rolling flames and that rough smell of wood burning and crackleing.
I know that the mysterious window I imagine and that green meadow are there.
I know that my soft chair has not gone.
I know that there the moon shines stronger
because I haven´t seen it.
I know that the stars flock and dilate because I haven´t yet arrested.
I know that there you are, quietly and peacefully.
I know that your eyes, like crystalline droplets, make me forget the time.
I know that you there run, swim, scream… live.
I know that you wait at the door… Radiant and beautiful as ever.
I know you expect me to get there,
I hope to see you wait for me.
I will be there someday…
No matters when…
Doesn´t matter if that wolud be today or tomorrow.
I know that my life interweaves there and with you…
I will be there when the white wings rise against the chains.
And when the prized freedom be raised from the earth.
I will be there… Do not desesperate.

Diego A. Marino

17 noviembre, 2007

Craves / Anhelos

Anhelo de quererte…
Anhelo de encontrarte y encontrarme.
Anhelo de tus besos como cielos…
Anhelo de tus ojos como lunas…
Anhelo de tu vientre como espuma…
Anhelo de tus manos como viento…
Anhelo de tu voz como frescura…
Anhelo de tus brazos como sueño…
Anhelo de tus risas como suelo…
Anhelo de… anhelarte…
Anhelo de quererte, de encontrarte o de esperarte...
Por cuanto y por donde y hasta cuando?... no lo se…
¿Alguien lo sabe?
Llegar y encontrarte,
llegar y abrazarte
llegar y besarte
llegar y dormir en tus brazos…en tu vientre.

Consuelo de encontrarte
Consuelo de mirarte
Consuelo de escucharte
Consuelo de abrazarte
Consuelo de tu piel como durazno
Consuelo de tu amor como milagro

Esperanza de tus ojos cual cristal
Esperanza de tu llanto manantial
Esperanza de tu pelo cual cascada
Esperanza de tus labios suspirando
Esperanza de tus manos construyendo
Esperanza de vientre dando… vida…

Anhelo de llegar y encontrarte, con esa humildad y ese silencio del que nada ha tenido, con la mirada del que es pobre por naturaleza… Cargar el insaciable agobio hasta el umbral desde donde puedo ver tus ojos como cristal que ya comienzan a consolar mi ánimo desgarrado. Anhelo de conciliar mi sueño entre tus sueños… Anhelo de consolar tus pesadillas entre mis brazos. Anhelo de mirarte taciturna…
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Crave of love you… I crave to find you and find me.
I crave your kisses like heaven…

I crave your eyes as moons…

I crave your belly as foam…

I crave your hands as wind…
I crave your voice as freshness…
I crave your arms like dream…

I crave your laughter as soil…

Crave of… creaving you…

Crave of love you, meet or wait for you ...

For how long, where and until when? ... I don´t know…

Does anybody know?

Arrive and meet you,
Arrive and hug you
Arrive and kiss you
Arrive and go to sleep in your arms… in your belly.
The consolation of find you
The consolation of watch you
The consolation of hear you
The consolation of hug you
The consolation of your skin like peach
The consolation of your love as a miracle


The hope of your eyes like glass
The hope of your tears like spring
The hope of your hair like cascades
The hope of your lips sighing
The hope of your hands building
The hope of your belly giving… life,


I long to arrive and meet you, with such humility and that silence that it hadn`t been, with the look of whom is poor by nature… Load the insatiable harassing until the threshold where I can see your eyes as glass, and they have started to console my mind torn. I crave to reconcile my dreams between your dreams… I crave to comfort your nightmares between my arms.
The crave of seeing you, taciturn.
Diego A. Marino
5 de enero de 2007

16 noviembre, 2007

15 noviembre, 2007

Confesiones a la distancia (fragmento comentario a don Ignacio)

Te cuento algo, hace tiempo, cuando me hice consciente de toda la belleza que existe en el mundo, casi al mismo tiempo tomé conciencia de lo finitos, temporalmente, que somos... y, esto lo confieso, tuve miedo de morirme sin llegar a contemplar cada cosa hermosa... la sola idea era un tormento, imaginen: el mundo está lleno de cosas hermosas, atardeceres desde otras perspectivas, lagos, nieve, sombras, manos, perros, elefantes, hienas, delfines, mares, cascadas, monitos, estrellas, montañas, más mar, llanuras, mesetas, arañas, cordilleras, selvas, cañones, quebradas, más mar, lunas, cielos, más atardeceres... en fin, el mundo esta lleno de cosas hermosas y yo me lo estoy perdiendo... era un horror...

Un tiempo después, para alivio (solo temporal) de mi alma, comprendí algo que me dio un poquito de paz. A partir de ahí se que la muerte, como juicio, llegará inapelable algún día lejano o cercano y que, todavía, me quedarán muchísimas cosas por ver, sentir o experimentar... Protestaré, seguramente, y sé que en ese instante anhelaré lo que no llegué a vivir, es cierto, pero podré entregarme con algo de tranquilidad (¿quien puede estar totalmente calmo ante la muerte?). Pero ante la insistencia de la muerte... no hay protesta o reproche que valga, ella siempre argumenta elocuentemente con lo justo... nadie puede ganarle, así de mañosa y justa es...

Se que gracias a esa idea, que surgió un día de brillo, el fantasma de la muerte se hace un poco más tolerable...

¿Qué pensé aquel día? Intenté hacer una poesía que describa la belleza de cada maravilla natural... y jugando al principio comparé las cualidades de un río con las de una mujer... así mi primer estrofa terminó "en mujer"... al seguir escribiendo compenetrado y luego de terminar... advertí que cada estrofa terminaba en mujer... hablara de lo que hablara... siempre terminaba en mujer.

Es así que entendí (eran como 30 estrofas... un poco duro para entender, no?)... toda esa poesía infinita que jamás terminaría, que era un libro sin fin recién empezado, se resumía en unas pocas líneas… en unas pocas palabras... en una palabra: MUJER.

Tiré la poesía de no se cuantas páginas (de lo cual me arrepiento) y escribí (no recuerdo con exactitud): "La mujer es el resumen de todo lo bello" o "todo lo bello se resume en mujer".

Respiré un poquito más tranquilo y aliviado luego de esa oración milagrosa.

Diego A. Marino

14 noviembre, 2007

Who says that you are not?

Dedicated to who could hear but do not want
And who longs to hear but can not ...


Who says that you are not,
If the caress of the breeze looks like your skin ...

Who says that you are not,
If the sharp orange sun of these days
Imits the delicate glow of your warm laughter ...

Who says that you are not,
If the remote noise that fills the atmosphere
Takes the tone of your fresh voice ...

Who says that you are not,
If each thing,
each thing,
Has something yours ...

Who says that you are not,
If, ironically,
I have something from you ...

Diego A. Marino

13 noviembre, 2007

Hileras de álamos


Amo esas compactas hileras de álamos,
elevándose como murallas pasteles,
intentando desgarrar la vitalidad manceba del viento como aliento feroz y erosivo.

Amo esas hileras de álamos,
que se entrelazan en una tupida trama, subterránea y furtiva, que afianza y da unitaria
coherencia al terreno, naturalmente desgranado y rasgado.

Amo esas murallas de álamos,
danzando con la brisa, transparente y fresca, anunciando la llegada y dándonos la bienvenida a
Mendoza cada mágico verano.

Amo esas hileras de álamos de hojas verdes u oxidadas,
guiándonos y velando nuestro andar por los caminos agrestes y rústicos y de estos paisajes pintados con crayones y acuarelas.

Amo esas hileras de álamos
que se funden y difuminan en la austera y corrosiva distancia,
amo esos álamos como empalizadas infinitas, que delimitan la perfecta separación de las fincas o campos y que decoran y supervisan sus geográficas y humanas fronteras.

Amo esas hileras de álamos, perfectamente geométricas y ese juego alucinante de luces y sombras cuando uno recorre las rutas y deja vagar la melancólica mirada en el horizonte estilográfico...

Amo esas hileras tupidas de álamos como disciplinados y pintorescos soldados reales... y las amo fundamental e inexorablemente porque me recuerdan a tú Mendoza, porque me saben San Rafael, porque me huelen a Valle Grande, porque intuyo un atisbo ínfimo de Cañón del Atuel, porque evoca el ronco fluir del Atuel por las noches, porque me encandilan con el recuerdo los atardeceres espejados del Nihuil o los reyunos... en fin , tus hileras de álamos me llevan de regreso a Mendoza donde he pasado las mejores vacaciones de mi vida... Las amo, porque tus hileras de álamos me llevan de regreso al lugar donde perdí una partecita de mi alma de cristal quebrado... que se quedó escalando, nadando o simplemente contemplando el sol ponerse detrás de la silueta oscura y cordonosa de montaña. ¿la has visto por ahí?

Las amo porque es allí donde espero volver muy pronto, como casi todos los años...

Diego A. Marino

12 noviembre, 2007

Sobre las escaleras.. (metáfora) 2

[...]
...en teoría, no habría distancias que no puedan ser superadas por una escalera como puente... siempre que se tenga los escalones necesarios y estos tengan la firmeza y resistencia suficiente.
[...]
Cielo o alacena... no hay infinitos reales: todo depende de la voluntad y de la cooperación.
[...]
---------------------------
[...]
...in theory, there would be no distance that can not be surmounted by a ladder as a bridge ...
If you accounts with the necessary steps and these have sufficient firmness and resistance.
[...]
Heaven or cupboard ... There are no real limits: everything depends on the willingness and cooperation.
[...]

Diego Andrés Marino


10 noviembre, 2007

Sobre las escaleras.. (metáfora).

[...]
Uno podría decir, por ejemplo,
que un escalón es la distancia infinita fragmentada en pequeñas y accesibles porciones...
[...]
------------------------------------
[...]
Someone could say, for example,
that step is the infinite distance fragmented into small
and accessible portions ...
[...]

Diego A. Marino

09 noviembre, 2007

Por fín sábado...

(Foto: emiquez65)
Esta es la foto que completa aquellos párrafos.
Esta foto representa su paleta de acuarelas, con las que pinta y tiñe el milagro de cada retrato:


El rojo vivo de un buzo
El rojo vértigo del surf perfecto
El dorado cabello y “el ruido del viento en el trigo”
El azul profundo de unos jeanes
El arena virgen o su matiz con huellas
El celeste del cielo limpio o del cielo turbio
El blanco níveo de dos o tres nubes de ensueño
El gris ceniza de un bolso de deportes
El verde fresco de un sábado por la mañana
El azul palpitante del mar eterno

Cada foto esta compuesta con una mezcla de estos colores mágicos, que son lágrimas, dolor, recuerdo y homenaje…
El olvido es impensable… nadie habló de olvido.
Sólo resta aguantar hasta que el alma herida pueda resistir de nuevo.
Solo queda el bastón de los nuestros y cercanos.
Solo queda seguir… Hasta estar en condiciones de volver a apreciar la obra majestuosa que
pintaste, Pintándole e impregnando cada foto con los colores de esta eterna paleta de esencias y acuarelas.
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This is the picture that completes those paragraphs.This picture represents its palette of watercolors, which paints and stains the miracle of each portrait:
The fiery red of a diver
The dizzying red of perfect surfThe golden hair and the sound of wind in the wheat "The deep blue of jeanesThe sand virgin or nuance with footprintsThe light blue sky, clean or murkyThe white snow of two or three dream clouds
The gray ash from a sports bag
The fresh green of a Saturday morningThe vibrant blue eternal sea
Each photograph is composed with a mixture of these magical colors, which are tears, sorrow,
remembrance and tribute…
Oblivion is unthinkable… nobody spoke of oblivion.Only remains endure, until the wound soul can resist again.
All that remain is the baton of ours and nearby.All that remain is follow… To be able to return to appreciate the majestic work that you have
painted, painting Him, and pervading every picture with the colors of this eternal palette of
essence and watercolors.


Adolfo Lescano

08 noviembre, 2007

Muchacha en la ventana

Muchacha en la ventana

Reposó su mejilla de marfíl y cielo claro
en la rugosidad austera del marco de ventana,
abierta y perfecta.
Recorrío con sus dedos estilizados y nerviosos cada recoveco,
como excusa furtiva,
con el que acertó azarosa.

¿Por dónde vagaba?
Su mirada melancólica y algo distraída
se perdió en la inmensidad de la nada blanca
o en el algodón lunar del todo suave y fresco.
Quien sabe dónde...
Si fue más allá del horinzonte
o si, apenas,
se posó en un ramilla más allá de su nariz de estela.
Anheló sus afectos nítidos y sus lugares de bordes geográficos y rígidos.
Recordó la burbuja cristalina, aséptica
y de acolchada comodidad mullida que supo tejer cuando niña.
La anheló con angustia, casi febril y ansiosa, al no encontrarla.

Así permanació minutos, horas...
Largos años como trenes, sin fin o sin rumbo.

Llegó un día.
Comenzó alzar la vista clara y algo pesada,
de grilletes de ensueño e incertidumbre.
Temió volver a posarla en el horizonte inseguro y desnudo de cristalinas paredes,
como cotidiana y protectora cárcel.
Allí lo encontró perfecto,
al vencer el miedo como espina,
allí lo encontró seguro.
Allí vió el horizonte claro de pan y dulce nectar.
Se encontró afuera
y frente a ella la ciudad vibraba inmensa... la vida vibraba.
Se sintió a gusto consigo misma.
Intuyó, severa, que podría tolerarse y perdornarse...
y de hecho ya lo estaba haciendo.

Intuyó, severa, que empezaba a vivir su libertad preciosa de cera...
y de hecho, ya lo estaba haciendo.

Diego A. Marino

07 noviembre, 2007

Final repetido

...advertí que cada estrofa terminaba en mujer...
-----------------------
...I realized that each stanza ended in women...
Diego A. Marino

Viejas cortezas...

Viejas cortezas...

Tus ramas se hallaban tan desoladas como el terreno que tu presencia adornaba.
Me detuve con un escozor en el alma…
tu imagen me pareció infinitamente triste…
casi de inminente e injusta muerte…

Te pedí perdón, majestuosa figura,
por aquellos que pronto sus dientes contaminados de incomprensión
y sus cierras cortantes de odio hundirían en la enjuta carne de tus troncos,
ya seniles y grises.
-Es que el hombre irracional destruye todo lo que no comprende-
te susurré… y te suspiré…
Intentando aguantar la pertinaz lágrima que, atrevida,
insistía en aventurarse por la piel de durazno de mi mejilla en flor.

Vi tu raquítica sombra, casi invisible.
Vi tus brazos escuálidos y suplicantes
que se alzaban al cielo, lejano e inmutable,
como perfectas plegarias de aromático incienso.

El imaginarte conciente de tu futura suerte me aterró visceralmente.
Tal vez llorabas… tal vez sufrías… tal vez recordabas.

Cerré mis ojos…
Traté imaginar tu recuerdo vivo…
Imaginé tus frondas al son del viento…
Y de pronto, te oí rebosando de un trino bello;
oí tu existencia llena de música amarilla y festiva.
Vi nidos cual refugios,
pichones amparados en el abrazo de tus brazos fornidos y suaves,
infinidad de huevos, como promesas y potencias.
Vi tu sombra, enorme y fresca,
gente durmiendo y soñando a tus pies rendidos.

Te vi nutriendo el suelo con el humus de tus hojas y ramas;
comprendí que cediendo parte de tu vida:
¡estabas siendo prolífero padre!

Fuiste el fantástico juguete del niño pobre… y del rico.
Los imaginé corretear; la sombra fugaz de su felicidad;
sus risas y gritos de las disfrutaste sereno.

Raíces, tronco y copa te hicieron el nexo más sublime.
El vínculo único entre el celeste perfecto del cielo
y las entrañas misteriosas y fértiles granulares de la madre tierra…

Seguro que tus raíces llegaron muy hondo…
debías soportar los vendavales soplando inoportunos y adversidad.
El peso de tu copa debió ser inmenso, casi el de una brillante utopía…
una muralla casi impenetrable
tramada con el terciopelo pomposo y el verde brillante de pequeñas hojas…

De seguro que, también, te aferraste.
Y aunque el infausto asesinato a perpretrar
te arranca un grito desgarrado de horror nebuloso,
tu alma no quiere el olvido...

Y si hoy temes, es también por ellos.
Temes por lo lejano y difuso distorsionado de sus risas de sol y cielo…
Temes por la cadencia del canto armónico
que ya jamás volará rozando tu oído
o posándose en la pradera nívea de tu alma de retoños y hierba.

Despierto como de un trance.
Sigues ahí, los dos en silencio.

Me maravillo al ver como un pequeño te mira, callado, inmóvil… absorto.
Solo unos momentos se detiene y sigue, a tu lado, su errático juego.

La piel se me estremece sin que lo entienda.
Casi corriendo me acerco al terreno, casi corriendo y sin preguntar.

Junto a mi pie y, algo inmerso en el seno fecundo de la tierra casi arada,
veo el verde de la esperanza resurgiendo y renaciendo.
Justo ahí, moviendo con suavidad unas piedritas y apenas asomando tímidamente,
cual si despertase…

Levante la vista y te miré agradecido y maravillado.
Y esta vez no me pareciste triste.
Al morir, toda la tierra
se impregnó con el brevaje fresco de tú esencia limpia y joven…
volviéndose fértil y prolífica.

Es por eso que estás vivo en cada grano, en cada pasto
y en cada cosa que cimentó y construyó su existir
mamando el néctar dulce de ese pecho materno.

Suavemente acaricié aquella brizna que rosaba mi pie…suavemente te acaricié.

Al día siguiente, al pasar, tus brazos yacían dispersos por el suelo…
Y tú… y tú llenando y alentando una infinidad de vidas…

“No son tristes las viejas cortezas”
(El Principito-Antoine de Saint Exupery)

Diego Andrés Marino
La Plata, 1 de Diciembre de 2006
(Revisado: 06-11-07)

02 noviembre, 2007

Ilusiones rotas...

"Quien rompe la ilusión de un ser humano, quien juega con ella...
solito se ha condenado al cadalso"
Una ilusión desgarrada es una herida por la que sangra el alma.
Puede curar, puede cicatrizar... pero esa trama, ahora vulnerada y tal vez más resistente, no volverá a ser lo que antes fue...
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Broken Illusions...

"Whoever breaks the illusion of a human being, who plays with her ...
alone has been sentenced to cadalso"
The soul bleeds for the wound of an illusion torn...
It can heal ... But that web, now injured and perhaps stronger, would never be the same...

Diego A. Marino

cada noche susurraba a la luna...

Silenciosa e inmóvil cada noche esperaba, cierta pequeña planta, a su blanca luna. Inquieta imaginaba recorrer, de un lado a otro, los rincones de la casa, se mordía el labio inferior, se tocaba el pelo y lo enroscaba con el dedo y agitaba sus manos también imaginarias. Pues así había aprendido, observando, que era la ansiedad del ser humano.
Cada noche se paraba frente a su luna de nieve y acuarela y pasaba largo rato contemplando y suspirando algo triste.

Cierta noche aquel astro, conmovido por el dolor que percibía en la pequeña planta, rompió el silencio, de pegajosa brea, que inundaba las penumbras de aquella habitación anónima.
Le preguntó que pasaba, qué era lo que lastimaba su frondoso corazón de hojarasca y brotecitos verdes.

El silencio gris del asombro besó los labios, aun no acariciados, de la planta de interiores.

La luna insistió amistosa. -¿Es porque seres sin nombre y sin rostro están contaminando tú aire, tu agua o tus tierras?-
Con un leve movimiento de hoja lo negó.

La esfera de nieve siguió aun… -¿es por las paredes que te encierran, pequeña? ¿es que extrañas tú bosque, tú selva o tú prado de verde hierba y esperanza?-
Nuevamente negó dejando caer una hoja algo seca.

La luna comenzaba a impacientarse frente a la falta de respuesta. Y, ya casi, fuera de si profirió, con el índice levantado y amenazante, una terrible e inapelable amenaza:
-Si no me dices que puede ser peor que la contaminación de mares, ríos y lagos, peor que un aire viciado que ahoga y enferma… si no me dices que es eso que es peor que las cuatro paredes cómo cárceles… me temo que tendré que dejar de visitarte… ya no regresaré por tu ventana nunca jamás, por mucho que llames.
Cuando la luna quiere… puede ser convincente. Tan convincente como una mujer primaveral apuntando algo furiosa con índice en lo alto y dispuesta a ejecutar la condena.
Suspiro la pequeña: no tenía otra opción. No quería perder el milagro de su blanca luna.

-Está bien- dijo con la vos algo cuarteada. –Si tanto te has interesado por mis lágrimas…

La luna, que pareció esbozar un atisbo de sonrisa satisfecha y complacida, se dispuso escuchar. Aunque es cierto que todas las lunas son algo vanidosas y soberbias, siempre están dispuestas a escuchar… sobre todo cuando están llenas.

-Sabes-dijo la plantita- hay un ser humano… creo que me ha domesticado, creo que me he enamorado de su dulce voz de lavanda y cirio, creo que me he enamorado de la música en su piano, creo que me he enamorado de las caricias de sus manos de marfíl cuando cada semana con alegría me riega… creo que me he enamorado… y no he podido expresárselo…- no pudo decir más y rompió en desconsolado llanto.

La luna, volvió a conmoverse profundamente. Comprendía el llanto, pues bien sabía lo imposible e irrealizable de ese amor algo disparatado, pero Quijotesco y bello.
Pensó y repensó, la luna mientras con el abrazo de su luz de espuma y algodón consolaba a aquel ser maravilloso.
De pronto sus ojos se abrieron de par en par. Recordó ciertos casos, ciertas formas… ciertos ejemplos que alguien había mencionado casi en secreto.

Sacudió, la luna, e hizo vibrar cada ramita de aquella planta.
La plantita sorprendida y algo asustada, le pregunto que pasaba.

La luna respondió diciendo: -lo que resta de la noche, cierra tus ojos de pétalo y concéntrate fuerte en esas manos que huelen a jazmín, en esa voz que sabe a primavera… esta noche: concéntrate en la mujer que has aprendido a amar!

La plantita que había cerrado los ojos un momento, se encontró sola de pronto.
-¿Qué habrá querido decir?- se preguntaba - ¿qué será todo este misterio y por qué se fue sin aclararlo?
Cuando el misterio es grande, pensó, es mejor obedecer.
Y así cerró sus pequeños párpados como velos y pensó en esa flor que la había conquistado.

A la otra mañana, al despertar la joven se encontró con dos pequeñas hojitas nuevas mientras regaba a su querida planta.
Dos hojitas que tenían la forma de dos corazones que casi se abrazaban…
Fue el regalo de la amiga luna.
Dos corazones muy cerquita… porque así, había aprendido, que se amaba.

Ella sonrió y la siguió regando, cada día, algo enamorada… la plantita ya no lloró por las noches, pues al fin había podido expresar el amor que por ella sentía…

Yo solo fui un simple testigo. Solo pude fotografiar el contorno de la planta frente a la luna y una de las hojitas. No había advertido el otro corazón, que hoy me conmueve enormemente. Fue ella quien lo hizo.

Temo que mañana ya no estén. Pero procuraré retratar este acto de pasión y grandeza.
Yo solo fui un testigo casual… que describo lo que otros han vivido.

Cuando el amor es tan grande, tan noblemente intenso y de material tan puro tiene la fuerza suficiente para romper algunas reglas, para cambiar, incluso, la naturaleza misma de las cosas (por ejemplo, la forma de las hojas de una planta de interiores en alguna casa).
De esto he sido testigo.

01 noviembre, 2007

del latín problemata, me dijo...

"Los problemas, como las hojas en blanco, se resuelven con ideas”
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from the Latin problemata, told me... (title)

"Problems such as blank pages, are resolved with ideas"

Ariel Miquelini

Comentario a un comentario

Telaraña
Comentario original en http://www.flickr.com/photos/donde_se_esconde_el_sol/1807634663

Nachito, uno puede enunciar una metáfora sumamente hermosa con respecto a el origen de la telaraña... independientemente de sus composición orgánica...

La telaraña es la condensación impensada y milagrosa de lo más íntimo y personal que tiene ese octópodo, una condensación de todo lo malo y, fundamentalmente todo lo bueno tan apretada y compacta que terminan formando una hebra delgadísima... pero extremadamente resistente (la tela de algunas arañas tiene casi la misma, incluso mayor, resistencia que un filamento de acero de igual diámetro)...

A medida que crecemos y dejamos de ser intolerantes con nuestros errores y empezamos a aprender de esos resbalones y ver que no somos tan malos o viciados como suponemos, se empieza a tejer una especie telaraña, y esos momentos difíciles se convierten en la estructura inicial. Es cierto que primero es débil y somos, en cierta forma, inestables y frágiles al menor vientito de adversidad que se presente.

Muchas veces uno quiere deshacerse de esos hilos incómodos y dolorosos, que inicialmente, nos marcan de niños o de no tan niños. Uno quisiera cortarlos, desaparecerlos... uno desearía por momentos que no existiesen, quisiera volver el tiempo atrás para evitar tejerlos... pero sin saber por qué, no lo hace. Y regresa con lágrimas frescas a su escondite y pasa algunas noches juntando las perlas y el topacio del llanto como hiel.

La vida sigue y, a medida que pasa el tiempo, vamos sumando momentos como hilos preciosos y la trama se va enriqueciendo, creciendo en superficie y resistencia.

Llegará, no tardará mucho, un día como cualquier otro, sin que te des cuenta, tal vez. Ese día saldrás de tu escondite de ramitas y capullo, mirarás el amanecer, sentirás el aroma del rocío nuevo y el reflejo de un millón de gotas que suenan con una melodía conmovedora deslumbrará tus ojos de cristal violeta.

No comprenderás al principio... pero pronto descubrirás el origen de los destellos. Frente a tu mirada clara se abrirá, infinita y hasta fundirse con el horizonte, tu telaraña, esa que fuiste construyendo día a día, y que por ahí no te detuviste apreciar... Porque el mundo de los adultos se vive muy aprisa y no hay tiempo para este tipo de cursilerías… Verás el detalle de las cientos de gotas de rocío formándose en cada hebra como collar de perlas.

Te maravillas, te deslumbras y te emocionas por el milagro de tu vida que ahora puedes apreciar por completo. La recorrerás de par en par. Jugarás, te deslizaras, rodarás... Es tan emocionante haber crecido.

De pronto tu euforia se congela. Recorriendo los lugares que habías olvidado (tan grande es tu telaraña) te topaste con unos hilitos que habías olvidado y que desconoces... Tu experta y actual naturaleza cuestiona la trama algo imperfecta… empiezas a ver los nudos, las conexiones e interconexiones, la convergencia y la divergencia de las hebras... todo confluye en esos pocos hilos y todos surgen, a la vez de ellos… te das cuenta con emoción que estás frente a la estructura primordial, la que sostiene y sobre la que fue construida toda tu fortaleza...

Tus ojos se abren de par en par por la revelación que tienes ante tí. Respiras hondo al notar el detalle. Retornan las imágenes que creías perdidas y los recuerdos toman forma y color. Un escalofrío como rayo recorre tu cuerpo ínfimo: esos hilitos que alguna vez quisiste borrar o desaparecer... se han convertido en el hilo primordial sobre el que se cimienta cada cosa y toda la estructura misma.

Meditas la maravilla un momento más... y la llegada de la noche como velo te acompaña a tu refugio de estrellas y cielo... pero, esta vez sonriendo.