13 febrero, 2016

No existen los absolutos en medicina

No debemos olvidarnos que no existen los absolutos en ninguna área de las ciencias o las artes, mucho menos en las ciencias biológicas como la medicina. A veces caemos en la ilusión y el facilismo de considerar definitivo el valor una prueba diagnóstica. Quizás la anatomía patológica (1) sea uno de los elementos diagnósticos más precisos y evidentes. Sin embargo muchas veces la sobrevaloramos, debemos entender que un resultado positivo nos orienta a un diagnóstico (puede ser positivo y sin embargo no ser el proceso en cuestión) y que un resultado negativo, bajo ningún punto de vista, descarta la condición sospechada. Diversos procesos afectan de forma parcheada a los distintos órganos (2), dejando muchas veces en mano del azar, el hecho de que la aguja (y el diagnóstico) caiga exacta y puntualmente en el milimétrico sitio afectado por la enfermedad.

Si señora, y aunque no le guste lo que voy a decirle, a veces estar enfermos (y otras veces sanos) no depende de usted, no se confunda y tampoco crea que es mérito suyo. A veces, no es más que el capricho del azar...

Víctor Manuel Nogueira

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Manuscrito encontrado entre las notas de estudio de Nogueira padre, de los tiempos en los que estudió medicina.

(1) Anatomía patológica: es decir la evaluación microscópica de la histología (arquitectura) de un tejido sano (histología) o enfermo (histopatología, patología o anatomía patológica) y la consiguiente conjetura fisológica, etiológica y fisiopatológica del proceso salud enfermedad de un determinado paciente.

(2) Afectación parcheada: algunos procesos afecta de forma parcheada un determinado órgano. Por ejemplo, el mieloma múltiple que afecta de forma parcheada la médula ósea; la arteritis de células gigantes (Horton) que compromete de forma parcheada e irregular una o ambas arterias temporales.

24 septiembre, 2015

12 mayo, 2015

La primera tarea de un jinete consiste en no perder las riendas ni los estribos.
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El mundo ancho y ajeno - Ciro Alegría

09 mayo, 2015

ese algo más

Ese algo más

Me voy poniendo viejo y con los años me voy focalizando, lo cual puede representar una virtud o un vicio. Quien sabe. Y me voy focalizando en lo que realmente me conmueve y me emociona. Por ejemplo, en la literatura, he perdido tempranamente el gusto por la ficción, comprendo su relevancia humana, sin embargo y sencillamente no puedo leerlas.  Incluso me cuesta escribir mis propias ficciones, las que sin embargo me llenan de satisfacción. 
Esa tendencia a acotar los horizontes es expansiva e implacable y también alcanza a la fotografía: los macros y los paisajes van perdiendo peso para mi. 
Luego de cambios de paradigmas personales, actualmente me sesga un férreo humanismo, colorido, dinámico y vital. Lo se muy bien, el retrato ha de ser mi destino fotográfico.
Retratar al ser humano, sus gestos, su cultura, su diversidad es mi ilusión. Eso me llena de emoción. 
Creo en la libertad como derecho humano por excelencia.
Creo en la educación y en el amor como medios de progreso personal y como herramientas de cambio social. Creo que debe fomentarse, desde donde se pueda, la curiosidad y el interés, en la vida, en la naturaleza y en el hombre.
Creo en el juego que llena el alma de alegría, creo en el juego como forma de sobrevivir al gris de la monotonía en la que muchas veces nos sumimos los "adultos serios".
Creo en la sinceridad, la espontaneidad y en la inocencia. La sociedad está hambrienta de las tres.

Libertad, educación, amor, curiosidad, interés, juego, sinceridad, espontaneidad e inocencia tienen, para mi, mucho que ver con los niños. Es por eso que me fascinan los retratos de esos "locos bajitos". Porque conjugan muchos de esos ideales humanos. 

Los retratos de los hijos de algunos de mis amigos tienen algo más para mi. La sonrisa de la gente que quiero al ver las fotos tiene para mi un valor incalculable y me llena de satisfacción.

Esta foto y otras de la serie, le robó algunas sonrisas a alguien a quien aprecio enormemente en un momento muy particular de su vida. Eso me pone feliz.

22 abril, 2015

Humano soy

Humano soy

Afuera el paisaje se despliega con soberbia belleza. El tren de trocha angosta, la trochita, se desplaza lentamente y el sonido invita a la nostalgia. Sin embargo estoy aquí y ahora, observo a un niño. El paisaje es apenas una circunstancia, ya lo he dicho. Observo al niño, en sus ojos vivos se aglomeran los ojos de todos los niños, de todos los lugares y de todos los tiempos. Si me fijo bien, si me abstraigo del paisaje, comprendo la seriedad del asunto. En esos ojos se condensan, no solo los ojos de todos los niños sino también los ojos de todos los hombres y mujeres. Un sentimiento de fraternidad universal regresa a mi, como si despertara de un ensueño y me acaricia desde adentro, muy adentro. Ahora puedo volver al paisaje, uno con el mundo entero.